Mañana
es 1º de Mayo, Día del Trabajo, un derecho al que desgraciadamente
no todos los españoles tienen acceso, una actividad básica que le
garantiza al individuo, estabilidad y crecimiento personal.
Debemos
reivindicar, que los sistemas productivos actuales se adapten a las
nuevas circunstancias de nuestra sociedad, para que así, el auge de
la economía repercuta en las personas, algo que implicaría mayor
número de puestos de trabajo y así poder aspirar al pleno empleo.
Las
últimas reformas aplicadas por los gobiernos de PSOE y PP, solo nos
han traído precariedad laboral, han acrecentado el problema de la
temporalidad de los empleos y los bajos salarios. Debemos apostar por
la implantación progresiva del contrato único con indemnización
creciente como instrumento que mejor concilia los intereses de
trabajadores y empresarios y, por tanto, que mejor favorece la
creación de empleo estable y de calidad.
No
se puede seguir permitiendo, que se esté sacrificando a tanto joven
preparado y que trabaja bien. No se puede consentir, que tantas y
tantas empresas, se dediquen a contratar a jóvenes trabajadores que
indistintamente que sean aceptables, buenos o excelentes, saben que
su permanencia en esa empresa tiene fecha de caducidad, y que serán
sustituidos por otros. Decidme como se consigue así que aumente la
productividad, cuando el joven trabajador sabe que haga lo que haga
tiene el mismo futuro que el mediocre que se escaquea en cuanto puede
que tiene junto a él.
La
contratación laboral en este país es perversa, y la gran cantidad
de tipos de contratos existentes hacen que el mercado laboral se haya
convertido en una injusta jungla en donde el trabajador nunca gana, y
ve que cada vez tiene menos futuro, y el desaprensivo nunca pierde.
