En
nuestro país, cualquier español que quiere acceder a la totalidad
de su pensión tiene que cotizar 37 años de su vida, antes 35.
Siendo necesarios al menos 15 años cotizados para disfrutar del 50%
de ella.
Pero
estas duras condiciones solo se les aplican a los trabajadores que
respetamos las leyes, si eres un terrorista asesino lo tienes mucho
más fácil.
Unos
tres mil etarras, cumplen o han cumplido condena en nuestras
cárceles, estimándose que el cumplimiento medio de condena es de
veinte años. Como siempre se negaron a trabajar en prisión para
obtener beneficios penitenciarios, y por lo tanto, nunca cotizaron a
la Seguridad Social, además de que en su día, para no hacer frente
a las indemnizaciones a las víctimas, donaron sus propiedades, ahora
resulta que van a salir enormemente beneficiados.
Esos
3.000 etarras accederán a pensiones no contributivas de 369,90 euros
al mes con complementos de 338,70 euros para llegar a la pensión
mínima, y al carecer de casa propia, recibirán también, 525 euros
en concepto de ayuda a la vivienda. Por ello, los gobiernos, estatal
y vasco, afrontan un agujero de 44 millones de euros anuales por las
jubilaciones de estos indeseables.
Teniendo
en cuenta, que el coste de mantener a un etarra cada año en la
cárcel ha sido de 21.000 euros, y como el cumplimiento medio de
condena real ha sido de 20 años, podemos hacernos una idea de lo que
nos ha costado mantener a estos 3.000 criminales.
Hablamos
de que terroristas con un historial sangriento que se han negado a
trabajar y a cotizar, van a disfrutar de una jubilación mucho mejor
que la que cobrarán millones de españoles que siempre cumplieron
con su obligación y respetaron las leyes. Me parece un insulto a la
inteligencia.
Por
eso, este país está como está, si eres independentista te dan más
financiación, si eres terrorista te dan más pensión, si eres un
corrupto vives mejor que los demás, esta es la porquería de
sociedad que hemos creado, y por lo visto, desde el poder político
nadie mueve un dedo para que esto cambie. Y luego nos extrañamos de
que los antisistema proliferen. Hasta yo empiezo a creer que lo soy
por atreverme a decir estas cosas.
