Por
todos es conocido, el auge que en estos últimos años está
alcanzando el senderismo, una actividad que acerca a los llamados
“urbanitas”, a la naturaleza, al ejercicio físico, a la cultura
y a la gastronomía.
Somos
muchos los que lo practicamos desde hace años, y algunos también,
los que desde hace tiempo, decidimos de manera altruista organizar
rutas y hacer posible que cientos de personas puedan practicar esta
actividad sin que tengan que pagar por ello. A los que hacemos esto
se nos denomina “Guías Benévolos”.
Creo
que la administración muestra muy poco interés por el senderismo, y
eso a pesar de la riqueza que puede aportar a muchas pequeñas
localidades, sobre todo de sierra. Existe una red nacional y
autonómica de senderos, de corto y largo recorrido, que debería
estar perfectamente señalizada, y que desde hace mucho tiempo no se
mantiene. Aventurarse por esas rutas sin conocerlas, es una auténtica
temeridad, y que conste, que os lo dice alguien como yo, que jamás
ha utilizado un aparato electrónico y que solo llevo grupos a las
rutas que me conozco de memoria.
Por
otra parte, pese a la labor desinteresada que realizamos los “Guías
Benévolos”, estamos siempre en el filo de la navaja, pues pese a
que no nos une ninguna relación contractual con las personas que
guiamos al no cobrarles, en caso de accidente se nos hace
responsables de lo que ocurra. Incluso si se exigiera que solo nos
pueden acompañar personas con carnet de federado, en caso de
accidente de alguien del grupo, se nos pedirían responsabilidades.
Considero
que algún partido político, debería hacer suya esta causa e
intentar que se legisle para que ese incierto limbo jurídico en el
que nos movemos, desaparezca, y podamos con total tranquilidad seguir
haciendo la labor social que realizamos.
Incluso
en la última modificación de la Ley de Montes, los senderistas
hemos salido malparados en relación a la respetable actividad de la
caza, ahora su actividad prevalece sobre la nuestra. Ir por una ruta
oficial y toparte con cazadores en plena actividad, o se arregla
hablando y te permiten pasar, cosa que me ha ocurrido bastantes
veces, o por el contrario, no te permiten pasar y si te es imposible
volver sobre tus pasos por cuestiones de horario o por el estado
físico del grupo, no tienes más remedio que recurrir a la Guardia
Civil aún sabiendo que la ley les da prioridad a ellos.
Es
evidente, que el senderismo, pese a ser una actividad saludable y en
auge, no está bien tratado por la administración, esperemos que
algún día cambie esta situación.
