Ciudadanos dio el salto a
la política nacional aprovechándose del viento a favor de unos anhelos de
regeneración que contaban con el apoyo de una parte importante de la
ciudadanía, una ciudadanía harta de ver como los viejos partidos carecían de
democracia interna.
Han pasado dos años y la
decepción ciudadana con el partido naranja es enorme, pues ni ha cumplido su
compromiso de democracia interna, ni viendo sus nuevos estatutos se atisba que
pueda llegar a implantarse en el partido que lidera Rivera a medio plazo.
Rivera tiene tanto peso en
su partido, que su cúpula en la toma de decisiones solo puede abrazar la
posibilidad del pensamiento único, el pensamiento de su líder. Más que un
partido, parece una secta.
La eurodiputada, Carolina
Punset, lo ha clavado “Ciudadanos ha cambiado sus valores por frases huecas”.
Esta valiosa política, quiere disputar el liderazgo a Rivera, aunque aún no ha
dado el paso por su desconfianza fundada en el fraudulento voto telemático que
practican y sobre el que ha habido muchas denuncias.
La reforma de Estatutos
aprobada este fin de semana, ratifica la intención de Ciudadanos de castigar la
disidencia interna, suspendiendo de militancia, inhabilitando e incluso
expulsando a los afiliados y cargos públicos, disconformes con el pensamiento
único.
La “banda afín al líder”
que dirige Ciudadanos, incluso se ha atrevido a plasmar en esos Estatutos algo
así como que todo aquel que haga unas declaraciones que puedan producir
menoscabo de la imagen del partido puede ser defenestrado, un texto que por su
subjetividad crea indefensión absoluta y que me parece claramente contrario a
nuestra Constitución. También, todas las declaraciones públicas en relación a
los posicionamientos políticos en cualquier materia a nivel municipal,
autonómico o nacional, pasarán por el responsable de su sede nacional en esa
materia.
De hecho ya ha ocurrido,
que un cargo público de Ciudadanos entrevistado, recibe una pregunta, y por el
pinganillo un asesor le dice la respuesta, patético.
Desde ahora, los cargos
orgánicos y públicos de Ciudadanos serán simples repetidores, de slogans y
frases huecas, fabricadas por el equipo de marketing y comunicación de su
partido ¿Y para eso les vamos a pagar sus pingües sueldos y demás privilegios?
