Menos de veinte mil
madrileños han acudido al llamamiento de UGT y CCOO para presionar al Gobierno,
lo que puede calificarse de enorme fracaso, pues han demostrado ser incapaces
de movilizar a sus bases.
La movilización contaba
además, con el apoyo de los partidos de izquierda, han acudido representantes
del PSOE y de Unidos Podemos, entre ellos el líder comunista Alberto Garzón,
hecho que aún hace más significativa la baja participación.
Parece que cada vez, menos
trabajadores acuden al llamamiento de unos sindicatos desprestigiados,
corruptos, y sobre todo, políticos. Da la impresión, de que siguen siendo un
instrumento al servicio de partidos políticos de izquierdas que pretenden
simplemente, desgastar a un Gobierno de derechas.
Las cuentas son muy fáciles
de hacer, si ni siquiera los trabajadores que se consideran de izquierdas
acuden, y los que no lo son, jamás acuden al negarse a ir bajo banderas rojas y
alguna que otra bandera tricolor, se puede llegar a la conclusión de que la
mayoría de los que acuden son los que comen del sindicato.
Soy de los que piensa, que
en pleno siglo XXI, un sindicato debe ser independiente de cualquier ideología
política, pues esa es la única manera que tiene de poder intentar representar a
la totalidad de los trabajadores de nuestro país. Resulta anacrónico el solo
hecho de pensar que por pertenecer a una clase socioeconómica determinada eres
irremediablemente de izquierdas o de derechas, pues hoy en día es muy fácil
encontrar a trabajadores de derechas y a empresarios de izquierdas.
Los secretarios generales
de UGT y CCOO, Pepe Álvarez e Ignacio Fernández Toxo, viven instalados en una
realidad que casi ya no existe y evidentemente la nueva realidad, esa que por
lo visto desconocen, les está pasando una enorme factura a las organizaciones
que dirigen, unas organizaciones que cada vez representan a menos trabajadores.

Solo estan para llenarse los bolsillos y de vez en cuando hacerse una foto!