El ayuntamiento podemita de
Cádiz, dirigido por José María González “Kichi”, se ha convertido en un lodazal
de corrupción. La Fiscalía investiga la contrata de limpieza y ya cuenta con
testimonios de trabajadores que denuncian la existencia de “contratos
fantasma”, contratos extra que paga el ayuntamiento a la empresa, por unos
servicios que se cubren con el personal ya contratado con anterioridad.
El Ministerio Público
cuenta ya con pruebas documentales que demuestran que los partes de trabajo
están inflados y falseados.
Desde hace más de un año,
al percatarse los trabajadores de lo que sucedía, solicitaron a la empresa y al
ayuntamiento, una copia de esos centenares de contratos extra, recibiendo la
callada por respuesta, es lógico, esa documentación parece que jamás existió.
Existe una grabación, donde
el concejal de Medioambiente gaditano, el podemita Manuel González Bauza,
reconoce que se engordaban los partes de limpieza, y admitía, que su hijo
trabaja desde hace años en esa contrata que ahora investiga la Fiscalía, que le
enchufó saltándose a veinticinco de la bolsa de trabajo, y que “cuando pides un
favor lo tienes que devolver”.
Nos encontramos ante un
flagrante caso de corrupción protagonizado por Podemos, y un caso de enchufismo
familiar pagado con los impuestos de todos los gaditanos. Es de libro, es de
mafiosos “me colocas al niño, y si llego al poder, te doy la concesión”.
Y los de Pablo Iglesias
eran los que iban a acabar con las prácticas corruptas de los viejos partidos,
más bien diría yo, que como han llegado los últimos, quieren recuperar el
tiempo perdido y van a saco.
Este es el enésimo caso de
corrupción que protagonizan miembros de Podemos, da igual que sea en
parlamentos autonómicos que en ayuntamientos, ya no hablamos de excepciones, es
evidente para que han llegado estos «elementos y elementas» a la política.
