Soy el primero en definir a
nuestra actual legislación laboral, como infumable, pero eso es una cosa, y
otra no reconocer que la reforma laboral llevada a cabo en su día por este
Gobierno, evitó que se destruyeran muchos más puestos de trabajo.
Lo que ocurrió ayer en el
Congreso, es patético, el PSOE forzó una
votación para derogar las reformas de Rajoy en materia laboral, y lo hizo a
sabiendas que aunque la ganara no serviría para nada al no proponer una ley
alternativa.
El PSOE hace lo que hace,
para aparentar ante la opinión pública que hace oposición y que es el referente
de la izquierda en esa pugna que mantiene con Podemos. Digamos que es la manera
que ha encontrado el PSOE ante los suyos, de purgar su culpa por permitir que
Rajoy fuera investido.
Parece que lo único que
tienen claro los partidos de izquierda, es tumbar todo lo que el Partido
Popular aprobó cuando disfrutaba de mayoría, en cambio, son incapaces de proponer
alternativas, pues es evidente que las propuestas de un socialdemócrata y de un
comunista, en nada se parecen, y más bien diría yo, que son totalmente
opuestas.
Lo curioso es, que el
Gobierno se mostraba ayer dispuesto a negociar y modificar su propia reforma,
pero para PSOE y Podemos, eso de consensuar con la derecha, como que no. Y es
una pena, porque con que solo hubieran conseguido que solo hubiese un tipo de
contrato laboral, el indefinido, y que los partidos junto con los agentes
sociales llegaran a un acuerdo sobre la indemnización por despido, el gran
escollo de ese tipo de contrato, nos habrían hecho un gran servicio a todos,
sobre todo a los jóvenes.
Los movimientos realizados
ayer por Ciudadanos, pueden calificarse como de esperpénticos, cuando parecía
que se iban a oponer a la propuesta del PSOE, decidieron abstenerse y colocarse
en su posición ya crónica en casi todo, de estar de perfil y no sufrir
desgaste, al menos eso es lo que ellos piensan que consiguen, cuando lo único
que consiguen es demostrar que a ellos no les gustan que les vean demasiado
defendiendo la postura del PP, Ciudadanos es presa de muchos prejuicios y
complejos. Rivera es un perenne peticionario del carnet de progresista, aunque
la izquierda jamás se lo dará.
