Los actos delictivos que
están protagonizando miembros de las CUP, demuestran que ya es hora de que
nuestro sistema democrático se plantee la posibilidad de empezar a ilegalizar
partidos, que no solo no respetan las leyes, si no que insultan a diario a la
más alta institución del Estado y ultrajan los símbolos nacionales.
Creo que no hace falta que
vuelva a recalcar, que en cualquier democracia de nuestro entorno europeo, un
partido como las CUP habría sido fulminado por la justicia y pasaría a ser un
mal recuerdo en su historia colectiva.
Pero es que no es solo eso,
en países vecinos incluso no pueden ser legales partidos cuyo fin es la ruptura
de la unidad nacional, pues entienden que la misión principal de un partido
político es la de mirar por el bien de la nación, algo que por lo visto, en
nuestro país no se tiene claro.
Los parlamentarios
catalanes de las CUP, ante las cámaras de TV, escenificaron su desafío y
partieron fotos de nuestro Rey, sabedores de que si la justicia solicita
permiso al Parlamento de Cataluña para procesarles, la mayoría independentista
lo va a impedir, es decir, están seguros de que los graves delitos que han
cometido quedaran impunes.
Mientras que todo esto
ocurre, ayer tuvimos que oir las indecentes palabras de nuestra vicepresidenta
Soraya Saenz de Santamaría, quien dejó claro, que para ella al independentismo
se le para con dinero, vamos, que pretende premiar a los sediciosos con nuestro
dinero, como pago por los graves delitos perpetrados y que sigue perpetrando.
Por muy abogada del Estado que sea esta señora, no tiene ni idea de lo que es
el independentismo catalán. Incluso ha llegado a la paranoia de pretender crear
un ente que impida que lleguen al Tribunal Constitucional las decisiones y
hechos delictivos que perpetren los independentistas en Cataluña. Desde luego,
esta señora se está cubriendo de gloria.
