El ministro de Justicia,
acaba de hacer un anuncio que de hacerse realidad, significaría el descabello
de nuestra moribunda Justicia. Ahora el Partido Popular pretende perpetrar
aquello a lo que se ha negado en repetidas ocasiones cuando lo proponía el
PSOE.
En este país hay el doble
de jueces que de fiscales, y Catalá ha proclamado la necesidad de que el fiscal
se convierta en juez instructor. Teniendo en cuenta que los fiscales se deben a
una jerarquia, y por lo tanto, a una obediencia, que tiene su origen en que al
Fiscal General del Estado lo nombra el gobierno de turno, este asunto huele que
apesta.
Estos auténticos jetas, nos
dicen, que en otros países los fiscales son los que realizan la instrucción, lo
que obvian es, que allí la Justicia es independiente, y que sus miembros
ademas, son elegidos en las urnas y no designados como aquí.
Lo que el Gobierno pretende
es, que además de tener una Justicia dependiente del poder político, poder
controlar los casos de corrupción que les afecten, y por ende, poder chantajear
a los partidos de la oposición utilizando la instrucción judicial como moneda
de cambio para conseguir apoyos políticos a iniciativas gubernamentales de
cualquier tipo.
Estamos ante un golpe de
Estado del Poder Ejecutivo contra el Poder Judicial, y curiosamente, nadie dice
nada, y no lo dicen, porque en el fondo todos aspiran a llegar al poder algún
día y manejar la Justicia a su antojo.
Los que llevamos años
reclamando una Justicia independiente, ahora nos encontramos con que se puede
pasar, de una Justicia dependiente a una Justicia secuestrada por el Ejecutivo
de turno.
En el periodo de
instrucción se investiga, ahora se podrá dejar de investigar lo que conviene, e
investigar al adversario por asuntos nimios y filtrarlo a la prensa, es solo un
ejemplo.
