No sé cómo denominar el
síndrome que sufre el Partido Popular en lo referente a ese ansia que parecen
muchos tener en reformar nuestra Constitución, una reforma en absoluto
reclamada por los españoles.
Lo cierto es, que todo
parece indicar, que el PP, el PSOE y Ciudadanos, pueden aprovechar la situación
para llevar a cabo eso de convertir el prescindible Senado en lo que ellos
llaman Cámara Territorial.
En la actualidad, los
senadores son elegidos en sus dos terceras partes por los ciudadanos, siendo el
tercio restante elegido por los parlamentos autonómicos. Si los del viejo
bipartidismo y su asimilado, Ciudadanos, perpetran a espaldas de los españoles
lo que parecen pretender, ni un solo senador será elegido por los ciudadanos
españoles, ya que lo harán únicamente los parlamentos regionales,
arrebatándonos una parte importante de nuestra soberanía.
Si tenemos en cuenta, que
el Senado tiene capacidad de veto, podemos afirmar sin temor a equivocarnos,
que con esta supuesta reforma promovida supuestamente por los partidos
constitucionalistas, nos arrebatarían a los españoles la capacidad de decidir
sobre nuestro futuro, pues decidirían los elegidos por los políticos en
detrimento de los deseos de los que representamos la soberanía nacional.
Podemos, parece que se
opondría a los deseos de los demás, y aunque sea por otros motivos, lo cierto
es, que podría tumbar con su oposición los deseos de quienes a nuestras
espaldas conspiran.
El Senado es totalmente
prescindible, y su desaparición nos ahorraría mucho dinero que se podría
destinar a otros importantes asuntos; el Senado, o se cierra o se deja como
está, reformarlo a peor es absurdo, aunque muy apetecible para los partidos que
quieren seguir manteniendo su chiringuito y para ese meritorio llamado,
Ciudadanos.
Cerrar el Senado, a la
postre significa, que unos cuantos parásitos dejarán de chuparnos la sangre a
los españoles.
