La sonrisa de oreja a oreja
que Soraya exhibía anteayer en Barcelona, reconozco que me sentó como una
patada en los mismísimos. Su misión de desbaratar los planes de los
independentistas sin coacción alguna, me suena a cachondeo. Pues esos
separatistas que han, asaltado y secuestrado, el Estado de derecho en su
comunidad, ya han demostrado en el ámbito de los hechos que no piensan dar
marcha atrás.
El Gobierno de España no
puede intentar camuflar su cobardía, diciéndonos que el conflicto necesita
elevadas dosis de serenidad, contención, paciencia y prudencia. Que no se puede
herir el orgullo de quienes se sienten agraviados por ultrajes inventados. Y el
Gobierno de Rajoy, nos dice eso, cuando la mayoría de los españoles consideran
que ya está bien de permitir que los sediciosos sigan pasándose la legalidad
por sus partes nobles.
La respuesta de Puigdemont
a la sonrisa de Soraya ha sido clara, ha convocado para el 23 de diciembre el
“Pacto Nacional por el Derecho a Decidir”, algo muy lógico, pues ven al Gobierno
más «blandito» que nunca y tienen la certeza, de que no impondrá la ley contra
quienes la incumplen de manera flagrante.
¿De qué les sirve a esa
mayoría de catalanes no independentistas, que ven como a diario son pisoteados
sus derechos y libertades, esa decisión de los distintos miembros del Ejecutivo
de Rajoy, de tener más “presencia” en Cataluña?
Nuestro país, España, está
como está, por culpa entre otras cosas, de las sucesivas cesiones del
bipartidismo a los nacionalistas, para así conseguir apoyos parlamentarios para
sacar adelante los Presupuestos u otras cuestiones, ahora parece que este
Gobierno pretende de nuevo, ofrecerles el plato de la cesión política con
guarnición de “pasta”. Y esto podría suceder aún, sabiendo todos nosotros, que
eso no soluciona nada, que es pan para hoy y mucho más hambre para mañana.
Dicen las malas lenguas,
que si Soraya consiguiese que no se convocara la locura de la consulta
independentista, podría ser la sucesora de Rajoy, yo más bien creo, que al que
aplique el Art. 155 de nuestra Constitución y suspenda la autonomía catalana,
los españoles le daríamos el poder durante muchos años.
