Para las clases medias y
trabajadoras europeas, la llamada globalización se ha convertido en un azote,
en un jinete del apocalipsis que amenaza con destruir a la primera, y en darle
pasaporte a la miseria a la segunda.
A la ciudadanía europea se
le envía el mensaje, de que la
globalización es positiva, cuando en realidad lo que nos puede hacer es que
retrocedamos en la historia y acabemos con ese Estado del Bienestar que tanto
nos ha costado conseguir.
Con la globalización, los
únicos que salen ganando son, los ricos de los países del primer mundo, que se
hacen más ricos, y los ricos de los países del tercer mundo junto a sus
trabajadores nacionales, pues de no tener nada pasan a ser mano de obra que
percibe salarios de miseria pero que al menos pueden alimentar a sus hijos.
Los empresarios del primer
mundo que deciden deslocalizar sus empresas, son unos auténticos antipatriotas
a los que solo les interesa ser más ricos, aún a costa de dejar en el paro a
muchos de sus compatriotas e impedir que la juventud preparada pueda
incorporarse al mercado laboral.
El único arma que nos queda
frente a lo que está pasando es ese denigrado para muchos “proteccionismo”,
así, a todo el que deslocalice su empresa se le debe imponer fuertes aranceles
a sus productos si pretende venderlos en su país, en el país al que con su
decisión de irse le ha causado tanto daño. Trump lo prometió y le votaron.
Me sorprende cuando se
compara en este país a Zara y a
Mercadona, Amancio Ortega fabrica en el tercer mundo, pagando a sus obreros
salarios de hambre, y vende aquí barato, por el contrario, los Roig le pagan a
sus trabajadores más que la media de su sector y crean constantemente puestos
de trabajo, yo admiro a Mercadona y detesto a la Zara de turno.
Muy pronto hay elecciones
en Italia, Francia y Alemania, casi el 50% del PIB de la Unión Europea está en
juego, no faltan quienes nos advierten del peligro de eso que llaman partidos
populistas de derechas, partidos que saliéndose de lo políticamente correcto
hablan claro sobre este y otros temas. Es como si los europeos se hubieran dado
cuenta de que los partidos tradicionales les ocultan los peligros que les
acechan y no les hablan de los problemas que realmente son prioritarios para ellos.
