De todos es conocido, con
qué discurso se abrió paso Ciudadanos en la política catalana y con
posterioridad en la política española. Cuando en Cataluña muy pocos combatían
al nacionalismo, ellos lo hacían, y lo hacían defendiendo la legalidad
constitucional.
Muy lejos ha quedado
aquello, pues ahora los de Rivera han renegado de todo aquello que defendían,
de aquellas banderas que levantaron en su día y que ahora han abandonado. Y
curiosamente lo hacen, cuando tienen 32 escaños en el Congreso de los Diputados
y son el principal partido de la oposición en Cataluña.
Ayer en el Parlamento
catalán, Puigdemont soltó una inmensa cantidad de falsedades sobre la Educación
en Cataluña, y Ciudadanos ni siquiera se atrevió a combatir la inmersión
lingüística. El presidente catalán afirmó que “los niños catalanes con dos
horas de español a la semana hablan mejor ese idioma que los del resto de
España con 25” y la bella Inés Arrimadas se limitó a hablar del trilingüismo
que añora.
Pero no es solo eso, la
otrora exigencia de Rivera a Rajoy para despolitizar en parte el Poder Judicial,
se la acaba de tragar el líder naranja, desde ayer ya solo se limita a
solicitar impulsar desde el consenso parlamentario lo que antes exigía con
vehemencia. Eso se llama, regenerar solo de pico.
Pero no queda ahí la cosa,
Rivera pretende ahora abrir un debate para que las actas, en vez de pertenecer
a los parlamentarios, pertenezcan a los partidos. Pretende cambiar el artículo
67.2 para apuntalar la partitocracia en detrimento de la democracia. De todo
menos regeneración.
Tampoco se han opuesto en
el ayuntamiento de Barcelona a que se multe a los propietarios de viviendas
vacías, es decir, tampoco defienden como debieran la propiedad privada.
Y para colmo, han apoyado
ese pseudo Acuerdo de Paz en donde Colombia se rendía al narcoterrorismo, por
el que sus crímenes quedaban impunes.
Y mientras tanto, en
Andalucía siguen de guardaespaldas de la administración autonómica más corrupta
de España.
Ciudadanos se ha quedado
sin proyecto político que defender, ya solo les queda ese oportunismo del que
hacen gala y un líder ávido de protagonismo mediático, es decir, vivo ejemplo
de amoralidad política elevada a la enésima potencia.
