La militancia del PSOE
debería visitar en masa al oftalmólogo, porque estos últimos tiempos ha tenido
muy poca vista. Cuando todos pensábamos que superar a José Luis Rodríguez
Zapatero, sería imposible, ahora nos damos cuenta con Pedro Sánchez, que hasta
puede ser aún más dañino que su antecesor.
Pedro Sánchez cogió el
timón de un barco llamado PSOE, y lo ha hecho zozobrar. Tras seis derrotas
electorales consecutivas, ha llevado a su partido a una situación límite.
El pasado 2 de abril, el
Comité Federal del PSOE decidió aplazar la convocatoria de un Congreso hasta
que no se desbloqueara la situación política, ahora el acorralado Sánchez
pretende convocar primarias para el 23 de octubre y el 39º Congreso Federal
durante la primera semana de diciembre.
Sánchez busca atrincherarse
en la decisión de sus militantes para desactivar a quienes ya se han hartado de
él. Sánchez pretende llevar la pugna interna hasta unos límites de
imprevisibles consecuencias para su partido.
La federación andaluza, la
más importante de España, abiertamente ya le pide que asuma responsabilidades
políticas por la debacle que ha provocado y exige su cabeza.
Parece evidente, que
Sánchez ya tiene un acuerdo con Podemos y los separatistas para que le hagan
presidente, de hecho, Podemos le está sirviendo de arma para amedrentar a los
críticos. Podemos ya le ha retirado su apoyo a García Page en Castilla La
Mancha.
El Comité Federal
socialista del sábado, debe tumbar las intenciones de Sánchez, hacerle que
dimita y que una Gestora se haga cargo del partido. Si esto no ocurriese, y el
socialismo razonable no se atreviese, las consecuencias para su partido y para
todos nosotros podrían ser terribles. España no puede estar gobernada por
alguien que se apoya en quienes la quieren destruir.
