Alguien llegó a pensar que
Albert, ese ángel regenerador y exterminador de corruptos, iba a obligar a
Mariano a poner en marcha iniciativas para acabar con la corrupción e iba a
obligar al Partido Popular a suprimir organismos políticos improductivos y
parasitarios. Ese alguien se ha dado de bruces con la realidad y ha podido
comprobar, que Albert no es el ángel que pensaba, y que los corruptos y los
parásitos seguirán, unos robándonos y otros chupándonos nuestra sangre.
Es cierto, y sería muy
injusto dejar de reconocerlo, que Rivera ha conseguido que Rajoy acepte una
serie de medidas sociales y de otro índole que ya pactó en su día con Pedro
Sánchez. Y me refiero, entre otras, a ese acuerdo de compromiso salarial para
los trabajadores con los sueldos más bajos, así como revertir el gasto en
políticas sociales a antes de la crisis.
Iniciativas que en buena lógica apoyaría una parte importante de la
ciudadanía.
Cien de las ciento
cincuenta medidas que ha pactado Ciudadanos con el PP, fueron en su día
aprobadas por el PSOE, por la mayoría de su militancia. A ver ahora como
justifica el NO Pedro Sánchez.
Pero todos sabemos, que las
expectativas no eran esas, precisamente. La mayoría de los que apoyaron el
proyecto político de Rivera, lo hicieron para que de una vez por todas se
regenerara el sistema, y en eso, en esta negociación se ha visto en todo su
esplendor que en Ciudadanos hay mucho de marketing y poco de voluntad
regeneradora.
Hablemos claro, la elección
de los miembros del CGPJ o la hace el estamento judicial y entonces hace
nuestra Justicia más independiente, o como se hace ahora, los nombra el
parlamento, o sea, los partidos, y entonces la Justicia es dependiente siempre
del poder político. La fórmula elegida por Rivera es patética, que la Justicia
sea independiente solo un 60%, “ni chicha ni limoná”.
En cuanto a los corruptos,
ahora resulta que si lo que roban es para enriquecerse ellos o financiar al
partido, tienen que dimitir, pero si cometen prevaricación o malversación de
fondos, entonces no. Los naranjitos nos toman por tontos, pues en esos casos,
parte del cash sustraído siempre vuelve al político y al partido.
Y qué decir de la supresión
del Senado y las Diputaciones, nueva bajada de pantalones de Ciudadanos, ahora
las acepta. Los parásitos, incluidos los suyos, están de enhorabuena, podrán seguir
chupándonos la sangre sesteando en sus sillones del Senado y en esas “Cuevas de
Alí Babá” en las que se han convertido las Diputaciones.
Y por cierto, en el acuerdo
“Nada de eliminar CCAA, nada de eliminar cientos de entes absurdos, nada de
atajar el despilfarro público”, “Ni una palabra de obligar a las CCAA a dejar
de pasarse por el forro de sus caprichos las sentencias judiciales sobre
libertad lingüística”, “Ni una palabra sobre el derecho de los padres a elegir
lengua de enseñanza”.
Oportunidad desperdiciada.
