Pedro Pacheco tuvo la
osadía, hace ya muchos años, de decir aquella famosa frase, que escandalizó a
nuestra sociedad de entonces, “la justicia es un cachondeo”. Una frase con la
que dio en el clavo, y que ahora, podríamos suscribir un número muy importante
de españoles.
A Pedro Pacheco le ha
perjudicado mucho su personalidad singular, políticamente incorrecta, y hasta
provocadora. Lo cierto, es que se encuentra en prisión cumpliendo una condena,
y acaban de condenarle de nuevo, parece como si una poderosa mano negra
pretendiese que se pudriera en la cárcel.
No es que yo diga, que
Pedro Pacheco no haya cometido delitos y que no merezca pagar por ellos, lo que
afirmo con rotundidad es que si se aplicara al resto de políticos de este país
la misma vara de medir que se ha empleado con el político andalucista, la
mayoría de las administraciones habrían tenido que cerrar sus puertas.
El castigo que se le impone
a Pacheco es absolutamente desproporcionado, y el origen de todo puede estar en que
el andalucismo está casi desaparecido, que no tiene representación
parlamentaria, y que por lo tanto, no ha podido como otros, nombrar a los
miembros del Poder Judicial y de los Altos Tribunales.
Mientras otros disfrutan de
una casi total impunidad, a Pacheco ningún juez le ayudará, ya que a él ni a
los suyos ningún juez le debe el cargo, así de duro.
Recuerdo, que el clan de
los Pujol sigue en libertad tras robar miles de millones de las arcas públicas,
comparado con estos, Pacheco es, una hermanita de la caridad. Pero en esto se ha
convertido nuestro país, en un infecto lodazal.
