El partido de Albert
Rivera, consiguió un único diputado en toda Galicia el 20-D. Fue su cabeza de
lista por La Coruña, Antonio Rodríguez.
Tras confirmarse que
habrían nuevas elecciones, muchos se temieron lo peor, es decir, que la cúpula
de Ciudadanos pretendería quitar de en medio al que los militantes habían
elegido en primarias, y sustituirlo por un amiguete, algo que ya está siendo
habitual en Ciudadanos.
Pues bien, lo que se temían
muchos ha ocurrido, la cúpula de Ciudadanos ha sustituido a Rodríguez por José
Canedo, desatando una gran tormenta de indignación en las agrupaciones locales
de la provincia coruñesa. Incluso ayer, en rueda de prensa, quienes representan
a los militantes del partido naranja exigieron a su cúpula que rectificase la
decisión tomada.
Hay que tener en cuenta,
que la dirección de Ciudadanos no ha dado ningún tipo de explicación sobre los
motivos que le han llevado a actuar así, y que sus afiliados coruñeses se han
enterado por un comunicado aparecido en los medios de comunicación.
La verdad sobre lo que ha
ocurrido es muy sencilla, en cuanto los máximos dirigentes de Ciudadanos tienen
la certeza de que siendo cabeza de lista por una provincia se tiene garantizada
la elección, actúan, revocan al militante elegido por sus compañeros y colocan
a uno de su “clan”, así de sencillo.
Y luego nos dice Albert
Rivera que su partido ha llegado a la política para hacerla de un modo
diferente. Quienes alardean hasta la extenuación de su democracia interna y se
atreven a exigírsela a los demás, internamente ponen en práctica una política
caciquil.
A día de hoy podemos
afirmar sin temor a equivocarnos, que Ciudadanos es más de lo mismo, y que su
mensaje regenerador se ha convertido en un gran fraude. El que conociendo la
verdad, les siga votando, que no se lamente luego “a toro pasado”.
