A pocas horas de la matanza
de cristianos en Pakistan, casi todos mujeres y niños, a nadie veo decir esa
famosa frase de “Yo soy Pakistan”, ya que por lo visto, para la decadente
Europa es políticamente incorrecto solidarizarse con los cristianos, un
colectivo que está siendo masacrado en
muchas partes del mundo.
Contra las minorías
cristianas que viven en países en conflicto y en países islámicos, se está
produciendo un auténtico genocidio que se trata de ocultar a la opinión pública
occidental.
Por el contrario, todas las
acciones ilegales que cometen musulmanes en suelo europeo, las autoridades
tratan de ocultarlas y los medios de silenciarlas. Recordemos lo que ocurrió
cuando en Colonia y otras ciudades alemanas se produjeron las violaciones,
organizadas y masivas, de mujeres alemanas, las autoridades conocían
perfectamente la identidad de quienes las perpetraron y se ocultó a la opinión
pública.
Hemos llegado a un punto en
Europa, que decir la verdad de lo que está ocurriendo, y de lo que nos espera
si no reaccionamos, es ser de extrema derecha, recordad cuando no hace muchos
días un grupo de jóvenes con bengalas y portando una pancarta que decía “Hoy
Bruselas, mañana Madrid” se situaron en un puente frente a la mezquita de la
M-30, pero lo suficientemente alejado, en
la prensa dijeron al día siguiente, que la extrema derecha había intentado un
asalto al templo islámico.
Y luego todos se extrañan
de que los partidos radicales europeos de derechas crezcan en apoyo electoral
enormemente estos últimos años, si los ciudadanos europeos perciben que son los
únicos que les cuentan la verdad, seguirán creciendo.
Por lo visto, lo
políticamente correcto es que los europeos sean corderos que se dejen matar por
los lobos mientras que los mastines miran para otro lado. Eso sí, habiéndoles permitido previamente a esos
depredadores que se instalen en sus corrales.
