El principal problema de un
líder político demasiado joven es, que carece de la experiencia imprescindible
para impedir que le engañen. Albert Rivera, no solo ha llegado a un acuerdo con
Pedro Sánchez, Albert Rivera ha quemado todas sus naves para apoyarlo contra
viento y marea a sabiendas de que no sumaba, de que servía para muy poco. El
problema reside en que Pedro Sánchez, cuyo objetivo único es el de llegar a ser
presidente, está a un tris de ponerle los cuernos a su leal socio, o por lo
menos lo va a intentar.
En las próximas horas se va
a celebrar la esperada reunión entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, una
reunión en donde el líder socialista va a intentar lo imposible sabiendo que se
juega su futuro político. Si por el fuera, aceptaría todo lo que le impusiera
el líder podemita, lo que ocurre, es que las líneas rojas que le impuso su Comité Federal
están ahí.
Para que la situación se
termine de liar un poco más, todo parece indicar, que si Pedro Sánchez no sale
airoso de esta negociación, Susana Díaz ya está lista para disputarle la
secretaría general y defenestrarlo. No me gustaría estar en el pellejo de él,
las debe estar pasando canutas.
Mientras esto ocurre,
Podemos huele a descomposición, ya a hasta su líder andaluza quiere imitar a la
Colau, algo que corrobora que Errejón tiene las cosas mucho más claras que
Iglesias.
Fijaros cómo será la situación,
que las empresas demoscópicas están volviendo a publicar unos sondeos que más
bien son armas de manipulación masivas. Muchos intuimos, que los votos conservadores
que recibió Ciudadanos en las últimas generales, y pueden ser tres de cada
cuatro, van a volver al Partido Popular, pues el apoyo suicida de Rivera al
PSOE le va a pasar una enorme factura; así como, entiendo que aunque Podemos
tenga problemas internos puede incluso quitarle el segundo puesto a un PSOE
completamente perdido. Otra cosa sería que Susana Díaz lo sustituyera, entonces
las cosas cambiarían mucho.
Por el contrario, esas
empresas demoscópicas, propiedad del poder financiero nos quieren hacer creer
que Podemos baja mucho y que Ciudadanos sube, por lo que la suma de PP y
Ciudadanos sería mayoría suficiente, se les nota que confunden sus deseos con
la realidad.
Si las elecciones se
repiten, el voto se va a polarizar más que nunca, pues entre el gris D. Mariano
y la ruina segura que representaría “Podemos and Company” parecería lógico que
todo aquel que tuviese algo que perder votaría en clave conservadora aunque después
le doliera el estómago una temporada.
