Mariano Rajoy mostró ayer
su sorpresa por el acuerdo suscrito por Albert Rivera con Pedro Sánchez, pues
conoce perfectamente la trayectoria del líder de Ciudadanos y su paso por
Nuevas Generaciones del Partido Popular.
Es conocido el mal que
aqueja a muchas personas de ideas conservadoras, no a todas, pues parece que se
avergüenzan de reconocer las ideas que tienen, algo incomprensible para mí,
pues entiendo que el ser de ideas conservadoras es tan honorable como ser de
izquierdas, transversal o de centro.
Pero ese mal se acrecienta
en algunos cuando optan por abandonar las filas de un partido de derechas como
el PP, y encima se reinventan como progresistas de centro, es como si
necesitaran de forma acuciante que alguien les expidiera un certificado
ideológico.
Ese es el caso de Albert
Rivera, un líder de diseño al que sus, traumas y contradicciones, le han
llevado a suscribir un acuerdo, venderlo ayer como algo histórico, cuando en
realidad no va a servir para nada, y encima nos dice que va a tratar de
convencer a Mariano Rajoy para que lo apoye.
Rivera pretende que un
pacto suscrito entre el segundo y el cuarto, lo apoye el primero para hacer
presidente al segundo ¿No sería más
lógico que el segundo y el cuarto hiciesen presidente al primero si firmase
dicho pacto? Y lo digo, porque el
contenido de lo acordado entre PSOE y Ciudadanos puede perfectamente ser
aceptado por el Partido Popular.
Lo que sucede, es que la
ciudadanía no se cree nada, desde el 20-D, todos nos han mentido, basta ver los
videos de las declaraciones de Pedro Sánchez en relación a Ciudadanos, ellos
dicen en cada momento lo que les interesa para llegar al poder y punto.
Tras el espectáculo que nos
han ofrecido PSOE, Podemos y Cs, posiblemente para nada, va a resultar que
Rajoy, con su contestada estrategia de pasividad, va a ser el más sensato.
