Ante el estupor general, PP
y PSOE, hacen posible que ERC y DyL (Convergencia) dispongan de grupo
parlamentario propio, tanto en el Congreso como en el Senado.
Mientras que los nuevos
miembros del gobierno golpista de Cataluña tomaban posesión de su cargo sin
jurar lealtad al Rey ni a la Constitución, como premio a ERC y DyL, el PP y el
PSOE les dan lo que la norma prohíbe.
En la Cámara Alta, el PSOE
cederá dos diputados a ERC y otros dos al partido de Puigdemont y Mas para que
puedan completar los diez necesarios para disponer de grupo propio. Una vez
constituidos en grupo, los cuatro senadores cedidos por el PSOE retornarán a
sus escaños de origen. Vamos, un fraude.
En el Congreso, el asunto
es aún más delictivo: ERC dispone de nueve diputados y CDC, de ocho. El
reglamento permite formar grupo parlamentario con 15 diputados o con un mínimo
de 5, siempre y cuando, el partido haya logrado más del 15% de los votos en las
circunscripciones en las que se haya presentado. Y no es el caso de ninguna de las
dos formaciones golpistas. En la circunscripción de la provincia de Barcelona,
ambas candidaturas no llegaron a ese porcentaje. Las declaraciones de Hernando
(PP) tratando de explicar que lo hecho se ajustaba a la legalidad fueron
absolutamente vomitivas.
Ayer mismo, Gabriel Rufian
(ERC), uno de los agraciados con la traición de PSOE y PP al pueblo español, afirmó que “Los padres de la
Constitución eran unos fascistas”.
Está claro que España
necesita una revolución, pero no la que propugnan los podemitas y sus afines,
España necesita una revolución en la que sean protagonistas los ciudadanos
decentes, una revolución en la que se expulse de la política a todos estos
sinvergüenzas, ya sean rojos, azules o mediopensionistas.
