El PSOE se niega en rotundo
a ni siquiera empezar a hablar con el Partido Popular para conseguir un pacto
de estabilidad que lleve a Mariano Rajoy a repetir como presidente.
El Partido Popular, para
dárselas de moderado y dialogante, insiste en sentarse a hablar con el PSOE,
afirmando ayer incluso que le ofrece reformas “sin líneas rojas”, algo que
preocupa y mucho.
Los poderes económicos
insisten en que lo mejor para España sería un gran acuerdo entre los tres
partidos constitucionalistas, PP, PSOE y Ciudadanos.
Si al final se consiguiera
ese gran pacto, cosa que yo no veo posible, muchos dirían que el bipartidismo
corrupto pacta para conservar sus privilegios y para evitar que ningún recién
llegado levante alfombras y deje al descubierto toda su podredumbre, eso sí,
con la complicidad de quien fue creado para evitar que nada cambie, es decir,
Ciudadanos.
Por su parte, si el PSOE
pactase con Podemos y con los demás grupos del, llamémosle “lado oscuro”,
rápidamente acusarían al PSOE de reeditar el antiguo Frente Popular, y nos
advertirían de que sobre España caerían las siete plagas.
El problema de la política
española, es que aquí no hay adversarios políticos, aquí hay enemigos a los que
desde tiempos inmemoriales se ha satanizado, y por ello, desde esa frentismo
cainita, ahora los actuales dirigentes de la izquierda y de la derecha tienen
muy complicado convencer a sus bases que es necesario y aconsejable pactar con
quienes siempre hemos dicho que tienen “cuernos y rabo”.
Por mucho que nos lo digan,
yo no me lo creo, al estar España llena de políticos y ciudadanos españoles,
eso del pacto a la alemana es inviable, y la repetición de elecciones
inexorable, aunque lo mismo se repiten y seguimos en las mismas o parecidas.
