Todos sabemos desde
siempre, que los Reyes Magos viajan hacia Belén para festejar el nacimiento de
Jesús, por lo que Jesucristo es el innegable protagonista de los actos y
celebraciones del Día de Reyes.
Pues bien, en las diferentes
Cabalgatas de Reyes Magos celebradas en las ciudades donde gobiernan Podemos o
sus afines, especialmente en Madrid, se ha llegado al límite de lo esperpéntico
por el afán de Manuela Carmena y sus secuaces de despojar a la Cabalgata de
cualquier símbolo religioso, de sus raíces.
Los que hoy en día
desgobiernan Madrid, habían planeado detalladamente la absoluta
desnaturalización de la Cabalgata de Reyes Magos. Sustituyeron los
tradicionales villancicos por un DJ que pinchaba música house y latina, a los
supuestos reyes los vistieron de mamarrachos, y sus supuestos tronos parecían
sacados de un film de ciencia ficción.
El gobierno podemita del
ayuntamiento de Madrid impidió la presencia de animales, incluidos los tres
camellos reales, ya que según ellos los animales sufren mucho stress en ese
tipo de actos. Curiosamente, parece no importarles el stress sufrido por los
miles de niños que acudieron y a los que les dieron gato por liebre. Lo que
hicieron Carmena y su banda, fue jugar con la ilusión de nuestros peques, y lo
hicieron simplemente por motivos ideológicos.
Y todo esto ha sucedido en
Madrid, tras el espectáculo ofrecido por Ribó (Compromiss) en la capital
valenciana, tratando de rememorar la llamada “Cabalgata Roja” de 1937, esa que
se realizó tras prohibir la Cabalgata de Reyes, y que estaba presidida por la
efigie del dictador genocida soviético Stalin. Lo más bochornoso del desfile de
Valencia fue el aspecto de las tres Magas, quienes parecían sacadas de un
prostíbulo del lejano oeste.
La extrema izquierda parece
decidida a, en vez de dedicarse a intentar solucionar los problemas de los
ciudadanos, tratar de erradicar nuestras tradiciones para que así olvidemos
nuestras raíces, sabiendo que de esa manera somos más débiles.

