La visita de Pedro Sánchez
a Lisboa, para entrevistarse con el primer ministro socialista, Antonio Costa,
la hace el español para convencerse de que lo que ha sucedido en Portugal se
puede hacer posible en España.
Las elecciones generales
portuguesas las ganó el conservador Passos Coelho, pero al no tener mayoría
absoluta, los socialistas pactaron con los comunistas y el Bloco de Esquerda, y
el socialista Antonio Costa fue investido, aunque gobierna en solitario.
Lo que Pedro Sánchez obvia,
es que en Portugal, ninguno de los dos partidos que le han dado la presidencia
a los socialistas está por hacer posible la ruptura de la unidad nacional
portuguesa. Por lo que todo paralelismo de la situación de Portugal con la de
España es absurdo.
Pedro Sánchez, su equipo, y
la corriente Izquierda Socialista, están dispuestos a pactar con el demonio si
es preciso, llámese Podemos, ERC o Bildu, afortunadamente, la mayoría de los
barones regionales del PSOE se han encargado der marcarle unas líneas rojas a
Sánchez que yo entiendo que son la antesala para defenestrarle.
La agonía política de Pedro
Sánchez puede aún prolongarse algo, pero es evidente que para muchos ya está
marcado con el estigma de su muerte política.
