Contra todo pronóstico y
contra lo que siempre he pensado que sucedería, la CUP se ha mantenido fiel a
sus principios y ha decidido no apoyar en su investidura como presidente a
Artur Mas.
Ahora, la patata caliente
está en el tejado de Junts pel Sí, o presentan a otro candidato para salvar su
famoso “proceso”, o bien, se niegan y se repiten las elecciones.
Desde mi absoluto rechazo
al perfil ideológico de la CUP, tengo que reconocer, que se han mantenido
fieles a sus planteamientos y no han sucumbido a las innumerables presiones que
han sufrido.
Quedan pocos días, pero aún
cabe la posibilidad de que la coalición que lideraba Artur Mas se empiece a
resquebrajar y opten por presentar a otro candidato a la investidura, algo que
podría significar la muerte política de Mas y el fin a su impunidad ante la
justicia.
Si se repiten las
elecciones, puede pasar cualquier cosa, y lo digo, comparando el resultado de
las anteriores elecciones autonómicas con las generales del 20-D. ERC y
Convergencia perdieron un millón de votos y Ciutadans perdió un cuarto de
millón. Por el contrario, la franquicia de Podemos ganó un cuarto de millón,
mientras que PP y PSC crecieron un poco.
Por todo ello, pienso que
de repetirse las elecciones autonómicas catalanas, la coalición precursora del
proceso independentista puede darse un gran castañazo, al igual que Ciutadans,
que no olvidemos que pasó de ser segundo en las catalanas a quinto en las
generales, y que les auguraría lo que les va a ocurrir en caso de repetirse las
generales. La CUP subiría y probablemente se igualaría con PSC. PP e IU, y por
supuesto, el gran vencedor sería Podemos, que si presentara a Ada Colau como
candidata, podría hasta conseguir la presidencia para ella.
Como podemos observar, el
futuro político de Cataluña es bastante complicado, y el de los
independentistas aún más.
