Teresa Rodríguez, portavoz
de Podemos en Andalucía, lo ha dicho muy claro, propondrán la reforma del
Reglamento del Parlamento andaluz para “reajustar” las dietas que cobran los
diputados. Deben, según ella, dejar de cobrar una cantidad fija, y en cambio,
cobrar en función de los gastos en que incurran
previa justificación. Algo de sentido común.
El Parlamento de Andalucía
pagará en el inhábil mes de agosto en concepto de dietas por alojamiento y
manutención de los diputados una cantidad de 140.000 euros (109 diputados). Un
verdadero escándalo.
Podemos ha sido el único
partido que ha levantado la voz para denunciar este “saqueo legal” de las arcas
públicas. Esta actitud contrasta con la de Ciudadanos, el otro partido
emergente, quienes imitando a quienes critican “cogen la pasta y callan”.
Otro gran escándalo andaluz
es el pago de 100.000 euros en concepto de cesantía al que fue vicepresidente
de la Junta de Andalucía, el comunista Diego Valderas.
El portavoz del Gobierno
andaluz justificó ayer el pago en función de la incompatibilidad que tiene que
respetar, ya que no puede desarrollar actividades privadas directamente
relacionadas con expedientes sobre los que haya dictado resolución en el
ejercicio de su cargo, blindándolo de esa manera ante el sector privado.
Los que no conozcan a
Valderas, les diré que antes de dedicarse a la política desarrolló trabajos no
cualificados, el más conocido es el de repartidor de butano, por lo que justificar
el pago de la cesantía para que no lo fiche el sector privado suena a broma al
ser una persona carente de formación. Evidentemente ese pago es legal pero
injusto, y forma parte de lo que los políticos se han preparado para
“llevárselo calentito”.
