No sé si nos damos cuenta, pero eso de que cada poco tiempo
los medios de comunicación hablen, desde la más absoluta normalidad, de lo que
se tiene previsto perpetrar desde las instituciones catalanas para romper la
unidad nacional, y aquí nunca pase nada, creo que debería preocuparnos.
Las elecciones autonómicas catalanas del 27-S se van a
convertir, gracias al incombustible Mas, en unas elecciones donde los catalanes
no van a tener más remedio que votar a la lista independentista (CDC, ERC, ANC,
Omnium, y otros), o al resto de partidos, quienes en estas fechas no han dejado
claro si acudirán por separado o en una sola lista constitucionalista, algo que
yo personalmente no creo que se pueda producir, pues a fecha de hoy, hay muchas
dudas de que el PSC y UDC puedan considerarse constitucionalistas.
Mas y Junqueras, nos dicen, que si ganan estas elecciones en
diez meses proclaman de forma unilateral la independencia, y la patética
respuesta del gobierno de Rajoy es que, si es necesario, recurrirán e
impugnarán el decreto de convocatoria y los actos dimanantes. Creo que ante
esta amenaza, los independentistas siguen aún partiéndose de risa.
Y se parten de risa, porque en una región donde desde hace
mucho tiempo no está vigente el Estado de Derecho, pues no se cumplen las
sentencias judiciales de los más altos tribunales del Estado, ningún gobierno
de España ha tenido la valentía necesaria para actuar, y que Rajoy amenace
ahora con ir a los tribunales suena a risa.
Rajoy ha pasado de aplicar la técnica del apaciguamiento, a
aplicar la de la inacción, es decir, la de la cobardía más absoluta, la de
dejación de funciones, pues no debemos olvidar que como presidente del Gobierno
de España tiene la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes, algo que
incumple flagrantemente y por lo que debería ser apartado del poder.
Con la ley en la mano, hace ya mucho tiempo que a Mas se le
ha podido inhabilitar de por vida y hasta encarcelar, pero claro, el solo oír
esto, al pusilánime de Rajoy le debe provocar temblor de piernas.
Lo dije hace mucho tiempo, Rajoy no quiere tomar café y se va
a ver obligado a tomar muchos litros, aunque lo mismo, pierde las elecciones y
el marrón le toca a otro, y si ese otro es, según de que izquierdas, lo mismo
hasta facilita la ruptura de la unidad nacional, quien sabe, en esta España
cainita todo es posible.
Permitidme que aparezca mi vena patriótica, pese a todos
ellos, siempre alzaré mi voz para gritar ese VIVA ESPAÑA que la mayoría
comparte pero que aún muchos tienen demasiados complejos para proferir.
