Es evidente, que existen
fuertes vínculos políticos entre Syriza y Podemos, si el partido de Pablo
Iglesias cree que la crisis griega no puede pasarle factura en las próximas
elecciones, pienso que está equivocado. A no ser que la chulería de Tsipras y
los suyos sea capaz de doblegar a los “despiadados de la pasta”.
La voluntad política de
cambio es clara en España, pero pensar que va a prevalecer frente a la posibilidad
de que todo lo que hemos construido estos 40 años, por muy imperfecto que sea, se nos venga abajo, es bastante dudoso. No sé
si llamarlo miedo, pero la ciudadanía española empieza a sentir temor ante esos
recién llegados que quieren dar soluciones simples a problemas muy complejos, y
sobre todo, soluciones que se pusieron en práctica hace décadas y que
significaron un absoluto fracaso.
Que vivimos en una sociedad
injusta, es cierto, pero también es cierto que aunque injusta, es conocida y
nos sabemos mover en ella por mucho que nos “caguemos todos los días en los
muertos de varios políticos”.
Es cierto, que la realidad
española y la griega son radicalmente diferentes, pero toda realidad es
susceptible de empeorar a gran velocidad, si no, recordemos lo que hizo
Zapatero con España en solo ocho años, otros cuatro y nos convierte en Grecia,
eso seguro.
Como mínimo, lo que hace
Syriza en Grecia nos da una pista de lo que podría hacer Podemos en España, de
hecho, los dirigentes españoles de la formación que encabeza Pablo Iglesias
apoyan la forma de actuar de Tsipras.
Que ahora salga Errejón
contándonos la milonga de que si Grecia, de la mano de Syriza se hunde, a ellos
no les va a afectar aquí, creo que se equivoca. Cambio no tiene nada que ver
con suicidio, y muchos dirán eso de “más vale malo conocido que bueno por
conocer”.
