Casi todos los españoles
teníamos claro, que el pasado sábado, en la final de la Copa del Rey de fútbol
que se celebró en el campo del FC Barcelona, se iba a producir una grave e
ilegal afrenta a España, nuestra nación, a sus símbolos y al jefe del Estado,
al Rey. Era un delito anunciado y minuciosamente preparado.
Pero resulta, que el
Gobierno de España, ese que se supone que tiene la obligación de cumplir y
hacer cumplir las leyes, mostrando una gran debilidad, no tomó las medidas
necesarias para impedir lo que sucedió, para impedir que se perpetrara un
gravísimo delito.
Con los antecedentes que
hay, sí, esos de que durante años y con total impunidad se incumplen en
Cataluña las sentencias de los más altos tribunales y no pasa absolutamente
nada. Con esos antecedentes, el FC Barcelona se ha apresurado a asumir toda la
responsabilidad de lo sucedido en la certeza de que nadie se atreverá a actuar
contra ellos, a sabiendas de que en Cataluña el delito sale gratis, a sabiendas
de que el estado de Derecho hace ya mucho que dejó de estar en vigor en esa
tierra gracias al PP y al PSOE.
Si en un campo de fútbol
profieres un insulto racista, eres sancionado, pero en cambio, si se escarnece
a la nación española, si se exhibe odio hacia todo lo español, es “libertad de
expresión”, algo repugnante.
Con posterioridad a los
hechos ocurridos, los llamados partidos constitucionalistas se han apresurado a
alzar la voz en defensa de la Corona y los símbolos del Estado, pero
curiosamente no realizan iniciativas parlamentarias para aprobar una ley, al
estilo francés, que impida lo que aquí ocurrió y disuada a sus futuros
promotores.
Mientras el Gobierno se escaqueaba
incumpliendo sus obligaciones, nuestro rey soportó el mal trago, todo mi
reconocimiento para él.

Lo siento Alejandro, pero yo también soy español, y aunque no silbaria el himno monárquico, no me siento identificado ni con el rey(aun nadie me ha consultado mi opinion al respecto) ni con su himno. Gracias por permitirme discrepar
Tienes obligación de aceptarlo, ya que después de la dictadura la mayoría de ciudadanos aceptamos esta forma de estado. Es posible que aun no seas consciente de que la forma de estado, monarquía o república no determina por si mismas más libertades o derechos, son dos maneras de gestionar los aspectos en común que tenemos los ciudadanos.
A veces es la relación que tiene el concepto de república con haber perdido la guerra lo que la idealiza.
Un saludo