Tras el 24-M podemos
observar, como los intereses partidistas, las ansias de mantener o tocar poder,
y porque no decirlo, los caprichos y la chulería de algún jefecillo de alguno
de los nuevos partidos “intersticiales”,
llevan camino de desnaturalizar completamente la voluntad ciudadana
expresada en las urnas. Hablamos de que estamos llegando a una absoluta
degradación democrática donde tras hablar los ciudadanos, se ignora su voluntad casi por completo.
Cada vez faltan menos
fechas para que se tengan que constituir los nuevos gobiernos municipales y
autonómicos, y viendo lo que está ocurriendo con unos y con otros, es para
estar muy preocupado.
Un votante del PP
difícilmente podría entender que su voto se utilice para darle el poder al
PSOE, en su ciudad o territorio, a cambio de que en otro sitio lo consiga su
partido. Y qué decir de un votante socialdemócrata que vota al PSOE y que ve
como su voto se une al de independentistas, e incluso a marcas blancas de una
organización terrorista, para arrebatar el poder al partido que ha ganado por
mayoría simple.
¿Que se le debe pasar por
la cabeza a un constitucionalista de izquierdas al ver que su voto se utiliza
para hacer alcalde, por ejemplo, a un antisistema?
En muchos sitios llaman
negociar a lo que es un claro chantaje y a lo que sucede en Granada me remito.
El personaje que encabeza Ciudadanos en la capital granadina, conocido tertuliano
de El Gato al Agua, hombre fuerte de su partido en Andalucía, alguien sin
escrúpulos que desde hace mucho se ha situado en el lado oscuro de la política,
quien responde al nombre Luis Salvador, ha puesto como condición para que
gobierne el PP en esa capital, que su candidato, José Torres Hurtado, dimita y
sea alcalde otro compañero suyo, alegando razones sin ninguna consistencia para
ocultar su animadversión personal hacia él.
Torres Hurtado lleva 12
años como alcalde y el 24-M le han votado 40.000 granadinos, nunca ha tenido
nada que ver con casos de corrupción y ha sido un gestor bastante aceptable.
Ahora, por el capricho de este individuo de Ciudadanos, se quiere impedir que
sea de nuevo alcalde contra la voluntad del sentir mayoritario de los vecinos
de Granada. Algo intolerable.
Todo lo que no sean listas
abiertas y que sea, alcalde o presidente, el que haya sido marcado más veces
por los ciudadanos, se ha convertido en un fraude a la ciudadanía pues sus
votos son simplemente moneda de cambio al servicio de intereses partidistas.
