El partido Popular no puede
seguir negando la realidad, seguir con la teoría de que los corruptos son
manzanas podridas y casos aislados es un auténtico suicidio. O el PP cambia su
actitud o peligra su supervivencia.
En los resultados de las
últimas elecciones, ha quedado claro que la ciudadanía no quiere ser gobernada
por corruptos por muy buena gestión económica que lleven a cabo. La gente de a
pié lo que quiere es que disminuya el paro y se vuelva al crecimiento, pero eso
sí, gobernados por gente honesta y no por golfos. Si el PP nos sigue diciendo
que hay una conspiración contra él, lo llevan claro, que se vayan a su casa y
que el último cierre la puerta.
Ayer en Madrid fueron
imputados otros dos consejeros populares, junto con otros tres cargos públicos
del PP por la Operación Púnica, es evidente que el deporte de moda en las
instituciones madrileñas era cobrar comisiones ilegales.
Pero no es solo Madrid,
resulta que la corrupción se ha institucionalizado en los diferentes gobiernos
autonómicos y municipales, gracias a unos partidos políticos instalados en el
saqueo puro y duro, por ello, los partidos emergentes deberían pensarse muy
mucho apoyar, a PP y PSOE donde han gobernado y se han corrompido. Si Podemos o
Ciudadanos apoyan al PSOE en Andalucía, o al PP en Valencia o en Madrid,
prácticamente se están convirtiendo en cómplices de los golfos, y ellos lo
saben.
Lo que si me sorprende
enormemente es la celeridad con la que se actúa contra las tramas corruptas
populares, o en Andalucía con la celeridad que le permiten a la juez Alaya
contra las tramas socialistas, y en cambio, que es una vergüenza, en Cataluña
contra el clan Pujol no se efectúa ninguna detención ni se han tomado medidas
cautelares contra ninguno de sus miembros. Algo verdaderamente escandaloso.
