Tras todos estos años, he
llegado a la conclusión de que solo hay dos clases de políticos, los que entran
en política para servir a la colectividad, y los que entran en política para
servir, a su partido y a ellos mismos. Los primeros lo hacen generalmente de
manera temporal y son ciudadanos que se dedican a la política durante un
periodo y punto, mientras que los otros, son los que llegan a la política con
la intención de quedarse. Abreviando, podemos decir, que unos llegan para
servir y otros para servirse.
Evidentemente, en los
viejos partidos escasean los que llegan para servir, solo tenemos que ver el
tiempo medio que llevan viviendo del dinero público los que a fecha de hoy se
sientan en Congreso y Senado, auténticas sanguijuelas cuyo principal mérito es
votar en el sentido que les dice su partido y lealtad plena.
Mientras que es muy difícil
que un ciudadano que llega para servir se corrompa, el que llega con la
intención de ser político profesional sabe que tarde o temprano tendrá que
corromperse, sea para enriquecerse él, o para financiar a su partido, y quien
niegue esto miente.
Mientras sean las cúpulas
de los partidos los que designen candidatos, ya sea de forma dedocrática o con
una falsa democracia interna, mientras eso suceda, esto no tendrá arreglo.
Ahora ser candidato depende del partido, en cambio, si se implantaran las
listas abiertas, ser candidato dependería de los ciudadanos, y la lealtad del
elegido sería a quienes le eligieron. Para mí, o listas abiertas, o seguiremos
con la corrupción, ya que ella es inherente al sistema partitocrático.
Mientras no interioricemos,
que los partidos solo deben ser instrumentos al servicio de los ciudadanos, y
que los protagonistas de la democracia deben ser las personas, mientras no lo
tengamos claro, nos veremos obligados a vivir en esta puerca y corrupta
partitocracia que sufrimos.

El servicio politico es un servicio como cualquier servicio, y no vas al servicio ni para ser siervo (servir) ni para servirte sino para vender un servicio (tal como un medico, como un arquitecto, como un pshicologo, como un cura, como un maestro o, como una guia. Un arquitecto va al trabajo para servir, para servirse o . . . para trabajar?