En la década de los 90,
cuando la mina de Aznalcollar estaba funcionando, solo uno de cada diez vecinos
estaba desempleado, pero tras el cierre de la mina allá por 1998 la situación
cambió de forma radical y cuatro de cada cinco vecinos pasaron a estar
desempleados.
Doy estos datos para que
nos hagamos una idea de lo que significa la reapertura de la mina para la gente
de ese pueblo, un pueblo que lleva casi dos décadas metido en un túnel y que
cuando parecía ver la luz del final, todo se ha oscurecido, todo se ha
complicado.
Sé que muchos, solo han visto en lo sucedido un motivo para
sacar beneficio político del asunto y atacar al PSOE, son aquellos que
defienden siglas y no ven lo que sucede más allá, no ven el sufrimiento de las
personas.
Aznalcollar tiene alcalde
de Izquierda Unida, y en cambio, en las últimas elecciones autonómicas voto
masivamente al PSOE por la promesa que les hizo Susana Díaz de reabrir la mina,
por la promesa de recuperar la vida digna que tuvieron y que perdieron tras el gran
desastre ecológico de 1998.
La judicialización del
asunto, las responsabilidades penales si las hubiere, y las responsabilidades
políticas que seguro las hay, no pueden retrasar eternamente la apertura de la
mina, pues la confrontación política, al fin y al cabo, no puede estar por
encima del bienestar de las personas.
Deberíamos solidarizarnos
todos con los vecinos de Aznalcollar y exigirles a los partidos políticos que traten
de encontrar una solución que no eternice la apertura de la mina.
