Si nos atenemos a los datos
de un informe elaborado por el ministerio de Empleo relativos al primer
trimestre de 2015, podemos afirmar, que padecemos una realidad laboral
desesperanzadora y totalmente
incompatible con el optimismo que exhiben quienes nos gobiernan.
Teniendo en cuenta que
nuestra economía crece al 0,9% al trimestre y que existen amplia variedad de
bonificaciones para contratar, eso no se traduce de forma clara en el mercado
laboral.
En los primeros tres meses
del año, quienes tuvieron más facilidades para encontrar empleo fueron los
peones del campo, los camareros y el personal de la limpieza, estos tres
colectivos representaron la tercera parte de todas las contrataciones en este
periodo. Solo el 3% de estos contratos fueron indefinidos.
Uno de cada cuatro empleos
creados duró menos de una semana, mientras que la duración media del conjunto
de la contratación fue de menos de dos meses. El 41% de los contratos que se
hicieron en el trimestre fueron a tiempo parcial.
La mitad de las
contrataciones las realizaron las pequeñas empresas, pymes que a su vez
hicieron el 65% de la contratación total de indefinidos, mientras que las
grandes empresas solo hicieron el 9% de las contrataciones en este periodo y
solo el 4,7% de los contratos fijos.
Solo el 26% de los
contratos fijos fue para trabajadores menores de 30 años, y solo el 15% de los
mayores de 50 años tuvieron esa posibilidad.
Un tercio de los
contratados tiene como mucho estudios primarios y solo el 13% tenían estudios universitarios.
En una sociedad basada en los servicios y en la construcción, la formación
académica tiene poco valor.
Resulta muy triste, que
solo uno de cada cinco contratos fijos se hallan hecho a personas con formación
universitaria o con doctorado.
Cuando siempre se nos ha
transmitido eso de que “si no tienes trabajo, al menos fórmate”, viendo estos
datos oficiales vemos como a fecha de hoy, más formación no garantiza casi nada
Viendo esta realidad
laboral lo que pega es decir eso de “ven pa Alemania Pepe”.

Incisivo, demoledor y muy a mi pesar ¡¡real como la vida misma!!