Se están escribiendo ríos y
ríos de tinta sobre cual va a ser el desenlace de la supuesta investidura de
Susana Díaz como presidenta. La situación está tan complicada, que el partido
al que se ocurra facilitar dicha investidura va a sufrir un castigo terrible
por parte de sus afiliados y de sus votantes.
El PSOE ganó en minoría
cosechando el peor resultado de su historia en Andalucía. Hablamos de un
partido que tiene medio millar de imputados, de un partido que ha gobernado
Andalucía desde el comienzo de la democracia gracias a la corrupción y al
clientelismo, de un partido que siempre ha sabido saltarse las leyes y
cualquier tipo de norma para conseguir sus objetivos. Susana Díaz es la cabeza
de un partido que hace ya demasiado tiempo perdió la vergüenza en esta tierra,
y todos sabemos que cuando eso se pierde, se pierde para siempre.
El PSOE ha aceptado el
decálogo anticorrupción que le propuso Ciudadanos, un buen decálogo, pero un
decálogo que de aplicarse en Andalucía significaría que el PSOE renunciaría a
todas sus armas para procurar la supervivencia eterna de su régimen. Si
Ciudadanos piensa que este decálogo se va a cumplir es que padece ingenuidad
recalcitrante. El PSOE firmará lo que haga falta para seguir en el poder y
mantener su chiringuito, ese que le permite pedirle a los imputados que dimitan
y recolocarlos de inmediato en su administración paralela para que sigan
viviendo del cuento público.
Si Ciudadanos o Podemos
propicia la investidura, con esa decisión estará firmando una ley de punto y
final, un borrón y cuenta nueva, renunciará a pedir responsabilidades por el
saqueo pasado y solo apostará por que no se repita en el futuro, eso sí, sin
garantías de ningún tipo. Sería para ambos partidos el punto y final de una
corta carrera política.
Y qué decir de la intención
de Rajoy de que si nadie propicia la investidura, ser el propio Partido Popular
el que lo haga. El PP ganó las últimas autonómicas y fue desplazado por un
pacto de perdedores, si ahora corona a Susana enterrará al PP se Andalucía y
pasará a ser el Partido Patético.
Y todo esto ocurre porque
nadie quiere que se repitan las elecciones en septiembre, todos temen salir
peor parados aún. Lamentable.
