Comienza la segunda ronda
de negociaciones entre EEUU y Cuba para intentar restablecer sus relaciones
diplomáticas, comerciales y culturales, y todo parece indicar que la dictadura
cubana no está dispuesta, a cambio, a ceder ni un solo centímetro para que
empiecen a llegar vientos de democracia, justicia y libertad, a la isla.
Y no es solo eso, es que
encima, el gobierno cubano, incluso exige al Departamento de Estado
norteamericano lo elimine del llamado “eje del mal”, es decir, de la lista de
los países que patrocinan el terrorismo y en la que está incluida la isla desde
1982. Y en esto España tiene mucho que decir, pues tiene presentadas varias
demandas de extradición de etarras refugiados en la isla y acusados de
pertenencia a banda armada, aunque el gobierno cubano niega por norma que
residan en su territorio.
Por mucho que Obama esté
interesado en culminar el restablecimiento de relaciones con Cuba, algo que
escenificó ante los medios de manera, como mínimo apresurada e interesada, España
no puede ceder, no puede permitir que se hagan realidad las pretensiones
cubanas hasta que nos entreguen a todos los etarras reclamados por la justicia
española.
Es conocido, que el pasado
jueves, Zapatero se mostró partidario ante Raúl Castro, de que Cuba deje de
estar incluida en esa lista negra sin contraprestaciones de ningún tipo. Algo
que demuestra una vez más, la poca sensibilidad del ex presidente con las
víctimas y su comprensión con los asesinos, algo por otra parte, de sobra
conocido y de lo que dio buena muestra de ello durante los ocho años que
presidió el gobierno de España.
Independientemente de las
ideas políticas de cada persona, entiendo que desde el fondo de nuestros
corazones deberíamos exigir, siempre y a cualquier país, el respeto de los
Derechos Humanos y una sociedad que trate de dar a sus nacionales las mayores
cotas de justicia y libertad posibles, y mucho me temo, que en la cuba
castrista no se está por la labor. Por ello, me sigue causando sorpresa y pena,
que después de tanto tiempo aún existan partidos políticos en nuestro país que
traten de justificar la actuación de los no democráticos gobiernos de algunos
países, entre ellos el cubano.
