Pocos andaluces conocen el
calvario que pasan los enfermeros/as eventuales del Servicio Andaluz de Salud
(SAS) desde hace bastantes años. Muchos de ellos llevan hasta dos décadas
encadenando contratos basura.
Hablamos de verdaderos
profesionales de vocación que se ven obligados a estar pegados a sus teléfonos
móviles por si los llaman de la Bolsa Única de Empleo del SAS, ya que solo los
llaman una vez, si no responden pierden el contrato y van al paro. La Junta de
Andalucía ejerce una especie de “terrorismo psicológico” sobre estos profesionales,
y curiosamente, los sindicatos ni rechistan, están claramente vendidos al
poder, cuando quien gobierna es la izquierda, o la presunta izquierda, nunca se
producen “mareas blancas”.
Estamos ante una gestión
aberrante, en donde se premia económicamente a los supervisores que menos
contratan. Por ello, mucho contrato eventual, mucho contrato basura sin
vacaciones y un colectivo de profesionales que viven permanentemente “al borde
del ataque de nervios”. La psicosis se ha apoderado de ellos, incluso evitan
aparcar en garajes sin cobertura, conocen hasta los supermercados donde la hay
peor, incluso atienden por necesidad las llamadas aun cuando están atendiendo a
un enfermo grave. Hace pocas fechas se publicó, que por no atender el móvil por
estar atendiendo a un enfermo en parada cardiorrespiratoria le costó a un
enfermero perder el contrato de trabajo. Ha habido casos, que cuando se ha
respondido a la llamada de la Bolsa, solo se ha dado al profesional una hora para
incorporarse al nuevo puesto de trabajo.
La Junta de Andalucía
ejerce con estos profesionales como un auténtico patrón negrero, a los que ha
despojado de todos sus derechos laborales. Teniendo en cuenta que la Junta está
gobernada por un partido que se denomina socialista, no entendemos muy bien lo
que Susana Díaz y su banda entienden por ser socialista.
