Mariano Rajoy se dedicó
durante hora y media a hablarnos de economía, el problema reside en que
confundió la macroeconomía con la economía real, la economía de los ciudadanos.
A estas alturas, nadie duda de que los índices macroeconómicos están mejorando,
ni tampoco, que a la gran mayoría de los ciudadanos no les ha llegado esa
mejoría que nos cuenta Rajoy.
Rajoy habló ayer en clave
electoral, le dedicó demasiado tiempo a hablar de lo que iba a conseguir si
gana las próximas elecciones, eso de los tres millones de puestos de trabajo.
Se le olvidó decirnos si esos puestos iban a ser, dignos o basura, parciales,
temporales o indefinidos, aunque viendo la tendencia del mercado laboral hay
que ponerse en lo peor. También nos anunció una batería de propuestas
económicas que pondrá en marcha en breve para las familias y para los
autónomos, rebaja de cotizaciones, medidas fiscales y medidas para facilitar
disminuir la deuda de las familias autónomos y pymes, se nota que las
elecciones están cerca.
Rajoy no habló de la
corrupción, solo se refirió a ella para decirle al líder del PSOE el famoso “y
tú más”, y también esquivó hablar del separatismo catalán, dos asuntos que
preocupan enormemente a los ciudadanos. Rajoy demostró que vive de espaldas al
país.
Por su parte, Pedro
Sánchez, se encargó de recordarle al presidente la realidad de los españoles de
a pié y sus problemas para afrontar el día a día, denunciando el progresivo
desmantelamiento del estado del Bienestar. Sánchez cometió dos errores
garrafales, hablar de Bárcenas provocando que Rajoy le recordase la “bicha
andaluza”, y leer su primera réplica, algo inaudito.
También recordó Pedro
Sánchez, que si llegan al poder, derogarán las leyes del PP -Lomce, reforma
laboral, tasas judiciales,…-, algo propio de una república bananera, y volvió a
repetir la cantinela de la reforma de la Constitución para eso que llaman
“encajar a Cataluña en España”.
Ni PP ni PSOE hicieron una
sola propuesta encaminada hacia la regeneración democrática del sistema, parece
que siguen sin enterarse, entiendo que se resignan al final de la hegemonía de
su bipartidismo. Ambos nos hacen sus propuestas manteniéndose en la cloaca de
la corrupción generalizada, algo que cada vez más ciudadanos se niegan a admitir.
Ayer no ganó ni Rajoy ni Sánchez, ambos perdieron ante la sociedad.
Ayer quedó al descubierto
la gigantesca estafa en la que están instalados los viejos partidos políticos.
España lleva ya mucho tiempo sufriendo una terrible crisis nacional, política,
económica y social, y los que nos gobiernan se niegan a reconocerlas, siguen
instalados en la mediocridad y en la mentira.
