Jordi Pujol ha comparecido
de nuevo ante la comisión del Parlamento de Cataluña que investiga el origen de
su enorme fortuna. También lo hizo su esposa, Marta Ferrusola, y su hijo
primogénito, Jordi Pujol Ferrusola. Al igual que en su primera comparecencia
del jefe del clan ante la comisión del pasado 26 de septiembre, Jordi Pujol y
su esposa se dedicaron a cachondearse del Parlamento, de los catalanes y de
todos los españoles.
Mantuvieron en todo momento
una actitud despectiva hacia los miembros de la comisión, y eso lo hacen,
porque se sienten impunes, porque saben que el Estado de Derecho no está en
vigor en Cataluña. De hecho, con todo lo que la justicia sabe sobre ese clan
mafioso familiar, si la familia tuviera otro apellido y fuera de otro lugar de
España, hace tiempo que se hubiesen tomado medidas cautelares contra ellos,
entre ellas la de cárcel. Pero clero está, Rajoy no se atreve. En el fondo, lo
que Rajoy piensa es que como no va a sacar mayoría absoluta, mientras menos
moleste a los nacionalistas/independentistas catalanes mejor, lo mismo le
vuelven a hacer falta sus votos para gobernar España otros cuatro años,
lamentable.
Una nueva comparecencia
fallida, un nuevo insulto a los ciudadanos de quienes tienen abiertos una
decena de sumarios por fraude fiscal, blanqueo de dinero y tráfico de
influencias en donde están involucrados el 90% de los miembros de esa familia,
una familia que ha pasado de ser “muy
honorable” a ser “muy despreciable” para la gran mayoría de los catalanes.
Cada vez estoy más seguro
de que el independentismo de CiU es sinónimo de impunidad, si consiguiesen la
independencia no tendrían que responder de sus fechorías ante los tribunales,
ellos solo miran por sus intereses, nunca por el de los catalanes.
