En democracia, los
ciudadanos deciden libremente a qué partido dan su confianza, y en esa decisión
suele influir bastante la información que reciben a través de los medios. Por
ello, los ciudadanos deberían saber detectar que información pretende manipularles
y no hacer que su decisión sea la que desean los manipuladores.
Muchos españoles se preguntaban
del porqué de la presencia en los medios de Pablo Iglesias desde sus comienzos,
se preguntaban quién estaba detrás cuando era evidente, Mariano Rajoy tomó la
decisión de propiciar que en el escenario político entrara un rival que
desgastara a su gran adversario. Todo parece indicar que lo ha conseguido,
aunque quizás no pretendiera que Podemos adquiriese la gran fuerza que le
podría hacer incluso disputarle a su propio partido una victoria electoral.
Incluso ahora, cuando ya la
mayoría de los españoles, incluida una parte del electorado del PP, quieren un
cambio político. Rajoy sigue movimiento sus hilos, si entonces hizo que
encumbraran a Pablo Iglesias, ahora hace lo propio con Albert Rivera.
Rajoy sabe que va a perder
muchos votos y está intentando teledirigir esos votos, hacer que Ciudadanos sea
el agraciado. Para ello cuenta con el beneplácito de los poderes económicos y
financieros del país. En los últimos 15 días Albert Rivera ha pasado por todas
las cadenas de TV, han salido reportajes suyos en todos los diarios nacionales,
han hecho que a Albert no lo encontremos hasta en la sopa.
Mientras que Pablo Iglesias
es visto como alguien que pretende hacer una revolución, Albert Rivera es visto
como alguien que quiere un cambio, uno da miedo a muchos y este no da miedo a
nadie.
Rajoy pretende que el voto
de los descontentos moderados vaya a Ciudadanos, partido con el que estoy
seguro tiene ya pactado que se convierta en la bisagra necesaria para que el
Partido Popular siga manteniendo las máximas cotas de poder posibles. Incluso
ha conseguido Rajoy, que el PSOE no vea mal su movimiento de hilos con respecto
a los de Rivera.
Pero detrás del apoyo en la
sombra de Rajoy a Ciudadanos, subyace el interés del presidente en acabar con
UPyD, ese partido al que lleva ninguneando el bipartidismo desde siempre, el
único partido que a fecha de hoy representa la auténtica regeneración
democrática del sistema y que es visto por Rajoy como un peligro que amenaza,
los privilegios y los chanchullos, de la añeja casta política que padecemos,
del bipartidismo.
El acoso y derribo de Rajoy
contra UPyD comenzó con aquella famosa oferta-estafa en la que Rivera propuso a
Rosa Díez ir juntos a las elecciones, en cuanto UPyD dijo no, Rajoy dio orden a
los medios de convertir a Rosa en villana y a Albert en héroe, hay comenzó
todo. UPyD no podía unirse con un partido plagado de trepas y personajes
turbios, los mismos a los que el partido magenta les impidió su entrada en el
pasado cercano.
Por mucho que Rajoy se
empeñe, difícilmente conseguirá acabar con UPyD, un partido que ha demostrado
con hechos y desde las instituciones en las que está presente, su firme apuesta
por regenerar nuestro sistema. Algo que es imposible que lo consigan líderes de
plastilina producto del marketing.
