Cuando el alcalde de
Sevilla, Juan Ignacio Zoido, tomó la decisión de poner en marcha en periodo
navideño las proyecciones sobre la fachada del ayuntamiento en la Plaza de San
Francisco, eso que llaman “mapping”, es evidente que lo hizo con la clara idea
de que la capital andaluza contara con un nuevo reclamo, tanto para los
sevillanos como para los muchos que nos visitan.
Si en un principio podemos definir la
experiencia como de gran éxito, este año la situación ha cambiado y el mapping
ha empezado a convertirse en un importante problema para Sevilla, pues cuando
se producen aglomeraciones que colapsan el centro de una ciudad, los ciudadanos
empiezan a sufrir la incomodidad y a percibir el posible riesgo que puede
suponer, y optan por no acudir a la zona cuando conocen que se están celebrando
las citadas proyecciones.
El alcalde habla de éxito
del mapping argumentando que la afluencia de público ha aumentado y que, el
consumo y las ventas también. Puede que tenga su parte de razón, pero olvida,
que si eso de pasear de manera agradable por la zona monumental e histórica del
centro de Sevilla se sustituye por “bullas” y empujones, al final, muchos,
demasiados tomarán la decisión de no ir, algo que ha visto claro Aprocon, la
asociación de comerciantes de Sevilla, quienes ya han dado la voz de alarma.
Un día acudí con mi mujer a
ver las proyecciones, no solo no pude verlas, sino que además, estuvimos
bloqueados una media hora, observando durante ese tiempo escenas que rozaban el
pánico, pues habían personas de baja estatura que hasta tenían dificultades
para respirar. No hace falta que diga que jamás volveré a intentarlo. Es
evidente que Zoido debe reubicar las proyecciones, o tarde o temprano, a
Sevilla le pasará factura.
