Que vivimos una situación
difícil en todos los aspectos, es evidente, que el partido del Gobierno y el
principal partido de la oposición están instalados en la estrategia partidista,
también. Las diferentes elecciones se acercan, los que están instalados en el
poder quieren mantenerse en él, y los otros quieren conquistarlo. El resultado
de esto empieza a ser terrible, pues todas las decisiones se toman en clave
electoral, y si lo que es bueno para España es malo para ellos, pues no se
hace, así de simple.
Lo que ocurre es muy grave,
pues en unos momentos donde sería necesario llegar a acuerdos, ninguno de los
dos lo hace porque piensan que electoralmente lo van a pagar. Incluso Rajoy se
ha atrevido a decir que echa de menos a Rubalcaba.
Lo cierto es, que el
virginal Pedro Sánchez se está transformando en una especie de cocktail de
Zapatero y Pablo Iglesias, pues debe pensar que todo lo que no sea alejarse del
PP puede ser terrible para él debido al empuje de los de Podemos, quienes
mientras más se acercan a la fecha de su fuerte entrada en las instituciones
tratan de dar una imagen de moderación, incluso empiezan a decir que en cosas
representan a la socialdemocracia, para así acrecentar el tembleque de Pedro
Sánchez.
Por si faltaba algo,
representantes del poder financiero se han pronunciado sobre la urgencia de
llegar a Pactos de Estado y a consensos, sin duda preocupados por el desembarco
de los de Pablo Iglesias. Por experiencia conozco de la gran capacidad de
persuasión de la banca, porque entre otras cosas, nuestros endeudados partidos
les deben hasta “de callarse”.
Soy de los que creo en la
necesidad de que se produzca esa ansiada por muchos, Segunda Transición, pero
reconozco que con el material humano que está al frente de los viejos partidos
eso es casi imposible.
