Está pasando lo que algunos
dijimos que iba a pasar, que esa mezcla de nacionalistas y de caguetas que
componen la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña se niegan a
querellarse contra los sediciosos que organizaron la consulta ilegal del 9-N.
Teniendo en cuenta, que el
Ministerio Fiscal se rige por los principios de jerarquía y de legalidad, lo
ocurrido demuestra hasta qué punto el nacionalismo ha corrompido las “supuestas”
instituciones del Estado. Tras lo sucedido, es evidente, que desde el Fiscal
Superior de Cataluña, Romero de Tejada, hasta el último de los fiscales, nadie reúne
las condiciones exigibles para ejercer el cargo y deberían ser apartados de su
función.
El ingenuo Torres Dulce,
Fiscal General del Estado, se ha visto obligado a convocar a la Junta de
Fiscales de Sala para intentar recabar algo de apoyo antes de actuar, algo que
no está previsto para actuar contra un presidente autonómico, debe sentirse muy
solo.
Los delitos cometidos de
malversación, desobediencia, prevaricación, usurpación de funciones y sedición,
mucho me temo que al final queden impunes gracias a la nefasta gestión realizada
por Mariano Rajoy.
Llevo años diciendo que en
Cataluña no está en vigor el Estado de Derecho, que las sentencias de los altos
tribunales del Estado llevan años pasándoselas por el arco del triunfo, y que
los sucesivos gobiernos centrales han mirado para otro lado por cobardía y por
simple matemática parlamentaria. Ahora nos damos cuenta de que las
instituciones que teóricamente representan al Estado conspiran o son cómplices
de los conspiradores que pretenden destruir al propio Estado. Llegados a este
punto, todo lo que no sea aplicar el Art. 155 de la Constitución, suspender la
autonomía catalana y educar en la verdad histórica a las nuevas generaciones
durante el mismo medio siglo que ellos les han intoxicado, conducirá
inexorablemente al abismo.

mmeestanrobando.wordpress.com