José Antonio Monago,
presidente de Extremadura, está siendo protagonista de un lamentable culebrón.
Alguien como él, que se ha caracterizado por lanzar duras palabras contra la
corrupción y, de hecho, tratar de abanderar esa conciencia que muchos
consideran ya perdida en su partido, ese mismo hombre ha defraudado a casi
todos.
Entre los años 2009 y 2010,
siendo senador, realizó 32 viajes a Canarias en clase business y a cargo del
Senado, es decir, a cuenta de nuestros impuestos. En un principio, nos contaron
compañeros suyos que eran viajes de trabajo, ya que él era el encargado de
Andalucía y Canarias, aunque pronto se supo que en ese tiempo no había
trascendido a los medios de comunicación ni un solo acto en el que él hubiera
participado en Canarias.
Posteriormente, el propio
Monago, declaró que esos viajes los pagaba de su bolsillo, al ser privados, al
poco tiempo nos sorprende rectificando y afirmando que devolverá al Senado el
importe de los viajes.
Pero claro, todo termina
por saberse, una tal Olga María Henao, empresaria, joven, guapa y del PP, ha
confirmado que iba a verla a ella. Es decir, Monago nos ocultó a todos los españoles que sus excursiones
sentimentales/sexuales iban por cuenta nuestra. Comportamiento propio de un
golfo, de un corrupto, de un auténtico jeta. No olvidemos que otro diputado del
PP por Teruel, que también la visitaba, se ha visto obligado a dimitir y
entregar su acta.
Pero esto no acaba aquí,
resulta que el PP en unas Jornadas sobre Estabilidad y Buen Gobierno, Rajoy
habla de luchar contra la corrupción y expresa todo su apoyo al susodicho
Monago, algo ratificado por la Cospedal, quien fue más lejos diciendo que Monago
es un referente para el PP, una afirmación bochornosa.
Como podemos observar, esto
no cambia, los corruptos apoyan a los corruptos, los golfos apoyan a los
golfos.
