Pocos dudan, de que en este
primer Congreso o Asamblea Fundacional de Podemos, Pablo Iglesias saldrá
reforzado. Iglesias ha planteado su futuro a las bases de su partido como un todo
o un nada, es evidente, que él sabe perfectamente lo que quiere y lo que, según
él, tiene que hacer Podemos para alcanzar sus objetivos, que no son otros que
gobernar. Otra cosa es que su plan funcione y lo consiga.
Lo cierto es, que de ser un
movimiento social antisistema, Podemos lleva camino de convertirse en un
partido regeneracionista con estructura tradicional y con un programa alejado
de las utopías irrealizables. Están abocados a integrarse en ese sistema que
tanto critican, y si llegan al poder, entonces intentar por las vías legales
hacer los cambios oportunos, la revolución parece que queda ya muy lejos.
El programa que va a salir
de Vistalegre, puede gustar más o menos, pero ya difiere bastante de lo que
pregonaban no hace mucho.
Las reformas legales que
propugnan para luchar contra la corrupción, aumentando los plazos de
prescripción de los delitos y fortaleciendo la Acción Popular, se pueden
asumir. Abandonan aquello de “no pagar la deuda” y optan por reestructurarla,
un importante matiz.
En Vivienda, pretenden
garantizar los derechos habitacionales para todos, incluyendo la paralización
inmediata de los desalojos forzosos y despenalizar el uso de viviendas
abandonadas, penalizar las viviendas en poder de los bancos, promover el
alquiler social y la vivienda pública, además de permitir la dación en pago.
En Educación, abogan por
sustituir la nueva ley por una reforma consensuada por la sociedad en donde la
palabra de la comunidad educativa tenga mucho peso, una ley que nos proporcione
una educación pública, digna, laica y de calidad.
En Sanidad, apuestan por
una Sanidad Pública con suficiente financiación, finalista y selectiva de
prestaciones, que recupere la perdida universalización de la asistencia.
Como vemos, Podemos ya
baraja un programa, que puede gustar o no, pero en donde claramente se ha
olvidado de la utopía y, desde la posición ideológica de sus dirigentes, muy
escorados a la izquierda, hacen propuestas viables en mayor o menor medida.
