Da verdadero asco observar
el comportamiento de cara a la opinión pública de partidos, sindicatos y demás
organizaciones ante el escándalo de las tarjetas B de Caja Madrid.
Y digo esto, porque es
público y notorio, que partidos y sindicatos colocan a los suyos en los
diferentes sillones de los distintos consejos de administración en función del
chollo que representa cada puesto. No podemos olvidar, que los partidos se han
dedicado a invadir absolutamente todo, y en todo, colocar a los suyos.
A mí me resulta impensable
que los viejos partidos y sindicatos desconocieran que sus representantes
manejaban las famosas tarjetas B, y hasta me atrevería a decir, sin pruebas de
ello por supuesto, que se repartían el botín con su peón y así financiaban a la
organización. Es simplemente mi opinión.
Claro está, tras
descubrirse el saqueo acuden a los medios superindignados expulsando a los que,
según ellos, han protagonizado ese comportamiento. Para mí, todo un gran
paripé.
En Sevilla estamos
acostumbrados a que se produzcan dimisiones por haber sido imputados, y a
continuación, el propio partido, ese que se indignó tanto, le busque otro
destino camuflado con un pingüe sueldo para que se mantenga calladito.
Por todo lo dicho,
considero, que como siempre, a la ciudadanía nos están tomando el pelo. La
famosa casta sigue manteniendo el chiringuito que tienen montado a nuestra
costa, y protagonizarán todos los paripes que sean necesarios para mantener el
chollo que tienen.
