Ayer, Jordi Pujol,
compareció en el Parlamento de Cataluña, su comparecencia fue una auténtica
estafa en donde se le dieron todo tipo de facilidades para no responder a lo
importante, hacerse la víctima y lanzar amenazas, permitiéndose el lujo de
abroncar a nuestros representantes y de llamar a los periodistas
“intoxicadores” por destapar sus fechorías.
CiU lo preparó todo para
proteger a Pujol y lo consiguió, con ello defiende el modelo que practica desde
hace mucho, cobrar comisiones ilegales a cambio de adjudicaciones públicas
dirigidas, y todo ello, bajo un manto de “omertá”.
Lo cierto es, que por mucho
que el portavoz de CiU lo considere como un “referente”, Jordi Pujol es
simplemente el delincuente que dirige un clan que durante muchos años se ha
dedicado a saquear las arcas públicas catalanas.
Pujol tuvo el atrevimiento
de amenazar a muchos cuando afirmó que “si se corta una rama, caen todas las
ramas”, es decir, si el cae, caerán muchos más. Al decir esto, parece no estar
dispuesto a aguantar las consecuencias de ser un corrupto.
Pujol se sigue creyendo
padre de todos los catalanes, cuando lo normal era que compareciera avergonzado,
lo hizo con arrogancia y desprecio, dando sobradas muestras de que es un
inmoral incapaz de distinguir entre el bien y el mal.
A fecha de hoy, el clan
Pujol-Ferrusola sigue en pleno en libertad, viviendo a todo trapo con lo que
nos han robado. Estamos ante un caso que ha creado gran alarma social, la
ciudadanía no entendería que los miembros del clan no entraran en la cárcel por
muy envueltos en la estelada que estén. Nos encontramos ante un caso clave de
cara a nuestro futuro, si estos chorizos eluden la cárcel se le habrá hecho un
gran favor a las opciones antisistema de cara al futuro próximo.
