En la Cataluña de 1700 a
1714 ningún catalán luchó ni por la independencia ni contra España,
sencillamente, dos importantes casas reales se enfrentaban por suceder a Carlos
II, los Borbones y los Habsburgo. En 1714, los defensores de Barcelona lucharon
por su Rey, por su patria y por la libertad de toda España. Era una simple
Guerra de Sucesión en la que al final se impuso Felipe de Borbón sobre Carlos
de Habsburgo, una guerra en la que jamás se cuestionó la unidad de la nación
española.
Esta es la verdad
histórica, una verdad incuestionable para todos excepto para los
independentistas catalanes, pues ante la necesidad de argumentos para vestir su
delirante mentira no han tenido ningún empacho en manipular la historia para
así pretender tener algo a lo que agarrarse. Una manipulación histórica que se
han encargado de trasmitir en las escuelas e intoxicar a los alumnos. Ante
ello, los sucesivos gobiernos centrales, incluido el actual, se han dedicado a
mirar hacia otro lado, por su inacción ahora tenemos lo que tenemos.
Lo triste de todo, es que
el desafío independentista se ha convertido para Convergencia en su única
salida para impedir, que tarde o temprano, sus miembros desfilen uno a uno ante
los tribunales. La independencia significa para ellos impunidad y que su gran
negocio de saquear durante décadas las arcas públicas catalanas quede sin
castigo.
Participando en una Diada
independentista, los catalanes ayudan sin saberlo a que una casta de golfos
puedan seguir, tras envolverse en la estelada las veces que haga falta,
robándoles con el mayor de los descaros.
