Mientras más analizo el
fenómeno Podemos, más tengo la tendencia a pensar que el gran beneficiado,
electoralmente hablando, va a ser el Partido Popular, pues lo que representa
Pablo Iglesias y los suyos produce tanto temor en la derecha española, y no
solo en la derecha, que es muy posible que en las próximas elecciones media
España haga piña y se resguarde bajo el paraguas de los de Rajoy entendiendo que ese es su voto útil para pararlos.
También es más que
evidente, que el gran perjudicado va a ser Izquierda Unida, quien parece va a
ser barrida, de ahí sus grandes esfuerzos donde casi implora un pacto con
Podemos, un pacto que sería su única solución para salir del estado terminal al
que se acerca inexorablemente.
La situación del PSOE es
mucho más complicada, por su izquierda se le van votantes a Podemos, y por su
derecha a UPyD y hasta al PP, y todo ello fruto de unas indefiniciones que transmiten
una gran desconfianza.
Hoy se han conocido los
resultados del sondeo de intención directa de voto en Andalucía del
observatorio político de la cadena Ser. Son resultados sorprendentes, el 25% de
los andaluces votaría a Podemos, el 13% al PP, el 11% al PSOE y un 3% a IU,
mientras que el 48% restante es una incógnita. Y eso que Podemos aún carece de
candidato y estructura en Andalucía, pero es evidente que su mensaje
antisistema cala en una comunidad donde el descontento ciudadano va en paralelo
con los enormes niveles de corrupción institucionalizada.
Ante estas perspectivas, lo
único que impediría a Podemos llegar al poder en Andalucía sería un hipotético
pacto entre PP y PSOE, un pacto que sería visto como un último intento de
mantener los privilegios del “chiringuito particular” del bipartidismo, un
pacto que posiblemente duraría cuatro años y desgastaría a ambos enormemente
hasta el punto que podríamos decir que “el bipartidismo murió, pero ahora
definitivamente le han dado tierra”.
