Tras la confesión pública
de Jordi Pujol de que su familia ha tenido cuentas ocultas al Fisco durante tres
décadas en paraísos fiscales, es probable que muchos ciudadanos catalanes que
llevan mucho tiempo abducidos por los nacionalistas empiecen a ver la luz.
El que ha dirigido la
política catalana durante 23 años, como presidente de la Generalitat, ha
reconocido que nos ha estado robandoa todos los ciudadanos españoles, incluidos
claro está, los catalanes.
Empieza a aclararse porqué
un partido como CiU, que siempre fue institucional, ha cambiado la señera por
la estelada, y ha apostado por la ruptura y por el independentismo.
El partido que ha hecho del
“España nos roba” su lema, resulta que ha tenido durante más de dos décadas al
frente de la Generalitat a un evasor fiscal. Para muchos, está claro que
conseguir la independencia es conseguir que su saqueo y sus delitos queden
impunes.
Que nadie piense que Pujol
ha confesado fruto de un ataque súbito de honradez o de arrepentimiento, es
simplemente que la Agencia Tributaria tiene las suficientes pruebas para
remitir a la Fiscalía una investigación demoledora en donde se le acusa de
delito fiscal. Si se declara único responsable es sencillamente para intentar exculpar
a su camada.
El clan de los Pujol posee
unos 600 millones de euros en el exterior, según los investigadores, es
evidente que esa cantidad no procede en su mayor parte de una herencia
familiar. Mientras los ciudadanos de Cataluña sufren terribles recortes en
servicios básicos y especialmente en Sanidad, ahora resulta que la más “insigne”
familia nacionalista se lo estaba llevando crudo.
